sábado, 17 de diciembre de 2011

Olores de Navidad

La navidad aún no llega y el consumismo y los bombardeos comerciales como cada año nos muestran la cara verdadera del porqué la navidad es "sagrada", desde mi corta perspectiva de la vida no puedo ver mas razón de ser... Cuando era niña y apenas podía subir los escalones de la escalera de casa, esperaba la navidad como cualquier niño normal, me quedaba dormida a buena hora de la noche y despertaba para buscar los regalos a los pies del árbol aquél que nos habíamos esmerado tanto en poner; en mi casa mi padre hacía un pesebre con una cascada o con pequeños lagos escondidos en el pastle, había un montón de borregiutos y de pastores por todos lados... arriba en las habitaciones al igual que en la mayoría de las casas mexicanas, estaban los adultos recién acostados, medios ebrios, medios crudos sumergidos en su propia fiesta; nada de villancicos, ni versiones bíblicas, ni nada de eso, al menos no los recuerdo...

Durante mi adolescencia alguna vez visitamos a mi abuela paterna en estas fechas, ellos sí cantaban villancicos y la misma familia incitaba a los familiares molestos a darse un abrazo en son de paz por navidad, perdonarse los errores y decir "bueno, ya fue..." la realidad es que no era...

Hoy dia, con poco mas de 3 décadas de vida, lejos de mi tierra, mis costumbres y mi familia de nacimiento, lejos de un consumismo de occidente tan marcado como el propio americanismo americano, fuera de estereotipos y catolicismo cuasi mágico que aparece en épocas muy marcadas, pienso: ERA FELIZ... y no digo con esto que hoy no lo sea, lo soy tanto como entonces, pero recordaba haber pasado navidades muy pobres en donde la cena se limitaba a lo que había en la alacena y sin embargo, las cenas navideñas mas importantes o mas marcadas de mi vida están ahí, en esa multiplicidad de carencias en donde la verdadera familia (la que habia en casa) se unia al unisono y compartíamos lo poco que había, donde nos reíamos muchisimo haciéndo tonterías y decidíamos no hacer caso a las cuentas por pagar, a los regalos (que tampoco había) por abrir, a los defectos o errores qué perdonar, donde no cantabamos villancicos ni bebiamos sobremanera, donde si acaso orabamos un Padre nuestro y un Ave María como verdadero agradecimiento de estar; porque aunque esas cenas empezaban con caras largas llenas de tristeza, la verdad es que horas más tarde nos íbamos a la cama con una sonrisa maravillosa que equivalía a un bálsamo para el alma...

Esta navidad será la primera que pase lejos de casa, en un continente hasta hoy practicamente desconocido, con costumbres nuevas e ideologías afines pero distintas, comeré muy probablemente algo que jamás se nos hubiera ocurrido hacer, con personas que en mi vida pensé que llegaran a mi y que agradezco a la vida; sin embargo, muy a pesar de que esto es gratamente nuevo y bienvenido, me pesa el saber que estaré lejos de casa, de aquellas caritas conocidas de toda la vida que me han dado momentos inigualables en mi historia...

Aun no se qué cocinaremos pero supongo que en cuanto lo pruebe dejaré aquí la receta, será una mezcla mexicana y catalana (Suena bien ¿no?), de plato fuerte "Pollastre amb escamarlans" (pollo con escamarlans), un platillo caliente de pollo con una especie (que conocí aquí) de langostinos o camarones o algo así ja!... ya contaré mi nueva experiencia, lo que sí sé es que estoy ansiosa por encontrar el complemento perfecto para una noche diferente.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Arroz a la tumbada

Este es un plato típico del estado de Veracruz en México, registrado con el récord Guines la ciudad de Alvarado, Veracruz pir cocinar el plato más grande del mundo, es un delicioso platillo que nos puede sacar de un compromiso ya que es fácil de cocinar y su sabor es inigualable:
INGREDIENTES (Para 6 personas)

Para el arroz blanco:
100 gramos de mantequilla
2 cucharadas de aceite de olivo
½ cebolla chica finamente picada
3 tazas de arroz
5 tazas de agua
Jugo de ½ limón
1 rama de perejil

Para el arroz a la tumbada: 
50 gramos de mantequilla
1 cebolla mediana picada finamente
4 jitomates grandes asados, pelados, molidos y colados
2 dientes de ajo chicos pelados y picados finamente
5 tazas de caldo de camarón o de pescado
300 gramos de filete de pescado cortado en trocitos
200 gramos de pulpo cocido y cortado en trocitos
20 camarones medios pelados
3 jaibas en su concha
10 almejas bien lavadas
1 rama grande de epazote
1 rama de perejil
Sal al gusto

PREPARACIÓN 
El arroz: Remoje el arroz en agua muy caliente durante 15 minutos, se lava y escurre, despues se fríe con la mantequilla y el aceite, cuando esté a medio freír, añadir la cebolla y dejar seguir friendo, en el momento que suene como arenita añadir el agua y el zumo de limón. Cuando rompa a hervir se baja el fuego muy bajito y se tapa la cazuela, se deja cocer a fuego lento durante aproximadamente 20 minutos.

Nota: Este arroz quedará un poco durillo, así es como debe servirse.

Arroz a la tumbada: En la mantequilla se pone a acitronar la cebolla y el ajo, se añade el jitomate y sal al gusto; se sazona perfectamente hasta que el jitomate esté bien espeso y no sepa a crudo, se le añade el caldo de pescado (o agua), el pescado, los camarones, los pulpos, las jaibas, las almejas, el epazote, el perejil y sal al gusto. Se deja hervir a fuego lento durante cinco minutos o hasta que el pescado esté cocido, inmediatamente se le añade el arroz blanco y se deja hervir durante aproximadamente 10 minutos más.
Este arroz debe quedar aguado.

PRESENTACIÓN: Se sirve en la misma cazuela de barro en que se cocinó acompañado por una salsa de Chile al gusto y tortillas o pan.

(Receta apoyada en: http://www.apicultors.com consumo de calidad)

lunes, 5 de diciembre de 2011

Amor terminal

Cuantos pasajes hay en la vida que nos llevan a probar dulces momento o amargos trances, nuestra familia está pasando uno de estos amargos episodios que hubieramos preferido no tener jamás; por una amiga mia muy estimada desde hace muchos años, encontré un libro de una mujer pionera de la hoy conocida Tanatología llamada Elizabeth Kubler-Ross, cuyo mensaje en su libro "Sobre la muerte y los moribundos" es el amor al paciente terminal, el cuidado de éste y de su familia y la manera de encaminarnos ante una realidad inminente que cualquiera puede vivir.

Desde que estamos padeciendo esta larga agonía familiar, muchas veces me pregunté ¿porqué nosotros?, pertenezco a una familia unida y amorosa, sí, con complicaciones como todas, una espesa y enorme bola de nieve se empezaba a detener un poco cuando nos llegó la noticia de una etapa terminal con la "certificación" médica del "no queda mas que esperar" en un desahucio que no supimos cuando empezó; empecé a leer a Kubler por consejo de una buena amiga que padece un luto reciente, de alguna manera me había evitado el trago de leer sobre tanatología pensando esperanzadoramente que mi padre mejoraría, pero con el paso de los dias y las interminables horas, caí en la cuenta que no podía sola.

Sin saber hacia donde recargarme, me tuve que hacer fuerte ante el desmoronamiento familiar, sin querer o a drede todos llegaron a mi llorando y buscando respuestas, mi reacción siempre fue la misma para todos: "Resignación y fe", mientras una cara sin expresión mostraba una falsa indiferencia; la verdad es que los que vivimos a su lado padecimos un desahucio mucho antes del diagnostico, mi padre enfermo simplemente se dejó vencer hace mucho y sin embargo lucha, ¿cómo es esto?, no es simple, no quiere morir pero sí quiere que todos estemos por el.

La crueldad de mi parte puede llegar al extremos de sufrir un cansancio emocional, físico y mental, la psicologia usada muestra un deterioro familiar enorme, sin contar que de vez en vez se le ve a el totalmente ajeno a la realidad, pero no por enfermedad sino por elección, mirando al vacío y sin saber qué piensa,qué siente, qué quiere... y yo sin saber porqué me mantengo lejos pero alerta, es como si viviera dentro de una pelicula y no pudiera ni siquiera llorar ¿para qué?... es ahí en donde me pregunto: ¿hasta dónde somos crueles los que estamos sanos cuidando del enfermo terminal?. ¿hasta donde olvidamos que su condición no es una elección y que ya es el final?, ¿cuándo dejamos de estar cansados para escuchar, ver o atender? y ¿hasta dónde llega la emoción del paciente que se deja caer a los brazos de sus familias rindiéndose pero a la vez luchando?, deprimiendose y queriendo toda la atención, necesitando quizá ser escuchados pero mirar al vacío sin hablar, quizá porque no encuentras palabras, quizá porque solo necesitan mimos pero tampoco los piden... ¿porqué simplemente vive su cuerpo pero su alma ya no está?, ?quién es culpable en estos casos?, ¿el enfermo o la familia?, el enfermo que no habla o la familia que se cansa cuando han pasado demasiados años cuidando de alguien que ya no se deja cuidar...

Es aquí cuando interviene el amor terminal, la mayúscula o minúscula perfecta para el cuidado a estos enfermos y el esmero de estos enfermos por cargar un poco su cruz y ayudar a la familia, cuando la familia opta roles de tiempo y espacio de estos cuidados evitando que se vuelva cansado para uno solo, es aquí cuando el que no puede aportar tiempo continuo dedica tiempo libre aunque sea de un momento y dedica dinero para mejorar la calidad de vida, es aquí cuando el amor que el paciente tiene a la familia le permite dar un respiro a sus cuidadores y no quitarles la vida con demasiado sacrificio.  

Esto es lo que yo pienso, ¿tu qué crees?... por cierto, aun no termino de leer a Kubler...pero se que quizá con un poco mas de lectura, pueda entender todas estas dudas que ahora mismo se me vienen a la mente.